Antoniogía de Martínez Ares

Conoce el camino, año a año, que conforma toda la historia del autor. 21 comparsas llenas de sentimiento y emociones.

AÑO NOMBRE

Los Cobardes

Final del Carnaval de Cádiz 2016 | Emisión: 05/02/16 Actuación de la comparsa de Antonio Martínez Ares en la Final del Carnaval de Cádiz 2016, en su vuelta al Falla tras 13 años de ausencia. Pasodoble contra el independentismo catalán y otro recordando el Cádiz de la infancia, que solo existe en el recuerdo. Buena acogida del público a una comparsa clásica donde las haya.

Calle de la mar

Bajo la premisa de que todas las calles de Cádiz te llevan al mar, la última comparsa de Martínez Ares hasta la fecha representaba un barco, el “Taza de Plata”, capitaneado por 15 marineros. Como ya ocurriera con la locomotora de El Vapor, el barco estaba formado por monumentos gaditanos, como la puerta de la Caleta o la diosa Gades. Calle de la Mar consiguió el 3º premio en un año muy disputado en comparsas (la 4ºagrupación (que fue la de Aragón y Angel Zubiela) se quedó a sólo 11 puntos del 1º premio). Durante el concurso y los días previos se especuló con que Calle de la Mar podría ser la última
comparsa de Antonio, puesto que el autor llevaba ya varios años colaborando con artistas como Pasión Vega. Sin embargo, no fue hasta pasado el concurso cuando Martínez Ares comunicó que dejaba el carnaval, puesto que según él “quería dejar el carnaval como lo comencé, sin armar ruido”. Aún así, una parte del popurrí ya dejaba entrever que para 2004 faltaría, tras 20 años seguidos, la comparsa de Martínez Ares en el Falla.

La revolución

En 2002 la comparsa cambia totalmente de estilo y nos trae a un grupo de revolucionarios cubanos. En la presentación hacen gala de las grandes voces que tenía el grupo, haciendo varios solos y dúos. Este año estuvo marcado por el enfrentamiento de la comparsa con la del antiguo grupo, escrita ese año por Juan Carlos Aragón Becerra. Ambas coincidieron en la misma sesión, tocándole actuar primero a la comparsa de Martínez Ares. Ésta cantó un pasodoble homenajeando al Piru, un amigo componente de su anterior grupo y fallecido poco antes. La letra del pasodoble decía que la pelea entre Antonio y el antiguo grupo quedaba olvidada ante la muerte del Piru. La comparsa de Zubiela y Aragón cantó luego un cuplé con una dura crítica al citado pasodoble de Martínez Ares, lo que originó un gran revuelo en el Teatro. En lo carnavalesco la comparsa de Aragón consiguió el 1º premio y superó a La Revolución, que obtuvo el 2º puesto, por un punto de diferencia.

La niña de mis ojos

Tras la ruptura del año anterior, Paco Trujillo se hace cargo de la dirección de la comparsa que durante tantos años llevara Ángel Zubiela. A este grupo formado por los antiguos componentes de las comparsas de Martínez Ares en su mayoría le comenzó a escribir Juan Carlos Aragón, compositor hasta entonces de chirigotas, comenzando así una gran rivalidad entre estas dos comparsas por los mejores premios. Aunque perdió a las voces más importantes de sus últimos 10 años, Antonio formó un grupo joven que sorprendió al público y consiguió el quinto 1º premio del autor. Representaban a unos ciegos de la época del Lazarillo de Tormes, con venda en los ojos que llevaban durante toda la actuación. Estos ciegos llegan a Cádiz y, aunque no pueden verla, quedan maravillados de la ciudad.

La milagrosa

En el año 2000 Antonio nos trae unos buhoneros como los que salían en las películas del oeste. Llevan un carro, La Milagrosa, en el que venden “trocitos” de Cádiz. Tras varios años sin cantar en la comparsa, el propio Martínez Ares estaba presente en las actuaciones dentro del carro, pero tan solo como ?gurante, sin poder actuar. La agrupación se vio envuelta en una polémica que poco o nada tuvo que ver con la comparsa en si misma, y sí más con las ideas de la Asociación de Autores, de las que Martínez Ares formaba parte. A esto se le sumó la no clasi?cación de la comparsa a la Gran Final, con lo que
Martínez Ares se quedaba fuera de la ?nal tras 9 ?nales consecutivas. Por problemas internos la gran mayoría de la comparsa se desliga del autor, entre ellos Ángel Zubiela, que lo acompañaba desde sus inicios, por lo que para el año siguiente Antonio tuvo que buscarse un grupo prácticamente nuevo

Los templarios

Representando a unos soldados templarios consiguieron el tercer premio en 1999. Estos templarios nos dicen que pelean a muerte por defender a Cádiz, su Tierra Santa. Del tipo destacar los escudos, personalizados para cada uno de los componentes; cada uno representaba un trócito de Cádiz: las Puertas de Tierra, la Catedral, las mojarras, los vientos, las troneras junto al mar, la Caleta…La presentación es una metáfora en la que compara el concurso con una batalla, donde las agrupaciones son reinos que luchan entre ellos usando las gargantas como si fueran espadas. En el estribillo hacían una especie de coreografía: en él se van nombrando uno a uno a todos los caballeros por el dibujo de su escudo, acabando todos en primera ?la, uno al lado del otro, simulando ser las murallas de Cádiz, y las manos de los componentes las olas que rompen en ellas.

Los piratas

Un año después vuelven a conseguir el primer premio, vestidos de piratas, bucaneros del galeón “La Invencible”. Cada uno de los componentes de la comparsa iba vestido de diferente forma, separando así los mandos del barco de la tripulación: capitán, contramaestre, marineros rasos… Acompañando a los comparsistas estaba el citado galeón, con un enorme esqueleto en el mascarón de proa. Una comparsa muy metida en el tipo, sobre todo en la presentación y poupurrí, donde además de cantar representaban escenas propias de una obra de teatro. Grandes críticas del autor al maltrato de toda una vida y también haciendo referencia una vez más como en años anteriores a la iglesia y haciendo una de las alabanzas más bonitas al nacimiento de su hijo, una comparsa que deja los sentimientos a ?or de piel. Una prueba de lo grande que llegó a ser dicha comparsa y dicho autor, fue la encuesta realizada por Diario de Cádiz a los más de 100 letristas de comparsa que se cita
ron en el concurso de 2010, en las que se vio un claro resultado que decía que Antonio Martínez Ares y su comparsa Los Piratas eran el mejor autor de comparsas y la mejor comparsa de la historia del Carnaval de Cádiz

El vapor

Jugando con el nombre del famoso “Vaporcito del Puerto”, Martínez Ares sacó este año unos fogoneros que intentan darle vida, con mucho esfuerzo, a su tren, que es Cádiz. El tipo lo componía un mono azul, una gorra gris y dos pañuelos, uno rojo y otro negro, anudados al cuello. Detrás de la comparsa estaba la máquina de su Vapor, una locomotora formada por el Torreón de Puerta Tierra, la chimenea de la antigua fábrica de tabaco y la cúpula de la Catedral. Destaca este año el pasodoble a Antonio Martín, su máximo rival, que ese año fue nombrado pregonero tras 30 años en el mundo del carnaval y el magní?co trio de voces que formaban las tres voces mas preciosista de la comparsa, Fernandi, Carli y Paquito Catalan. Precisamente Antonio
Martín fue el único que este año superó a Martínez Ares, que se tuvo que conformar con el 2º premio.

La trinchera

Este año la comparsa sufrió una pequeña remodelación, aunque la base de la comparsa seguía siendo la misma. Pese al cambio de algunas voces importantes en los años anteriores, la comparsa volvió a subir a lo más alto, llevándose por tercera vez en cuatro años el 1º premio. Representaban a unos soldados que estaban, como indica el nombre de la agrupación, en la trinchera, para defender a Cádiz de sus enemigos.

El brujo

Con esta agrupación Martínez Ares le hizo un homenaje a Paco Alba, creador de la comparsa, del que se cumplían 20 años de su muerte. Para ello se sirvieron del apodo del comparsista, “El Brujo”, representando a brujos de la Edad Media. A la espectacularidad del tipo se le añadieron efectos visuales, como las lenguas de fuego que usaban en el estribillo. Todos los pasodobles llevaban al principio unos versos de algún pasodoble de Paco Alba a modo de introducción, en el que se hablaba del mismo tema que se iba a exponer, dando a entender que la historia siempre se repite, que lo que pasaba ayer, vuelve a pasar hoy. El Brujo se llevó el 2º premio de la modalidad de comparsas. Aun así, para muchos a?cionados forma, junto a Los Miserables y La Ventolera, la mejor época de Antonio Martínez Ares.

La ventolera

Un año después del primer premio de Los Miserables, Antonio repite el máximo galardón con La Ventolera, en la que daban vida a unas veletas. Vestidos con chaqueta, pantalón, gorro y pañuelo anudado al cuello, todo ello de color cobre, maquillados del mismo color, de la cintura salían las cuatro puntas de una veleta, señalando a los cuatro puntos cardinales. Dichos puntos los repasaban en el estribillo, que terminaba diciendo “déjame en el sur, que allí sopla Cai, lo que más quiero”. Recordaron la polémica del año anterior por la crítica a la Iglesia con un pasodoble en el que Martínez Ares se despedía del Nazareno, imagen que cargaba hasta el año anterior.

Los Miserables

Tras 10 años de comparsas, en 1993 Antonio consigue el primer premio de la modalidad. Representaban a unos vagabundos con un saco que, según rezan sus coplas, estaba lleno “de carnaval”. Llevaban la barba y el pelo blanqueados, al igual que la cara; una chaqueta roja con remiendos, pantalones blancos y un sombrero envejecido. En uno de sus pasodobles, Antonio hacía una crítica bastante dura a la Iglesia Católica, personi?cándola en la ?gura del Papa Juan Pablo II. Esta dura crítica le costó ser expulsado de su cofradía de Semana Santa, lo que desató una gran polémica

Do Re Mi Fa Soleando

Comparsa con gran colorido, representando a unos hombres orquesta. Llevan un bombo en la espalda, un platillo en el gorro, una armónica y una guitarra pequeña. Para tocar el bombo llevaban un palo en el codo que al moverlo hacia atrás hacia que sonara. Los componentes de la comparsa tuvieron que aprender a tocar la armónica y la guitarra y a coordinar los movimientos para que sonara el bombo. A la vez que tocaban hacían una pequeña coreografía. El tipo tuvo polémica, ya que coincidió con el de otra comparsa favorita, la de Antonio Martín. En el concurso, la comparsa accedió de nuevo a la ?nal llevándose el 4º premio.

Calabazas

Es la vuelta al Falla y eso se recoge en las letras tanto de Martínez Ares como del resto de los letristas. Calabazas fue un gran salto de calidad en la trayectoria de Martínez Ares y consiguió el 2º premio. La comparsa representaba a un típico espantapájaros: una calabaza por cabeza, cuerpo relleno de paja, ropa de colores y sombrero. Una de las piernas estaba oculta como si fuera el tronco al que todos estaban “atados” y, a la vez que levantaban la otra pierna, movían con unos hilos una de gomaespuma, simulando la postura normal de un espantapájaros. Los pasodobles de la ?nal fueron sobre la droga y sobre las cosas que la ciudad había perdido por el paso del tiempo.

Sonri-sillas

Con esta comparsa el autor empieza a mostrar el estilo que posteriormente le haría saltar al primer plano carnavalesco. El grupo elige como director a Ángel Zubiela. Sería el último año antes de la renovación de la comparsa en la forma de los pasodobles, la musicalidad y la puesta en escena. El tipo era de payasos, un homenaje al circo en el que se comparaba a este con el Carnaval. Según el autor, su idea no cuajó entre el público, por lo que, un año más, se quedó sin el premio de la ?nal.

Con uñas y dientes

Este año la comparsa se viste de gatos. Vuelven “los buenos” al Teatro Andalucía, a los que Antonio les dedico un pasodoble bastante irónico en el que decía que, si ellos volvían, él se quedaría sin pisar la ?nal y que les agradecía el habérselo permitido el año anterior. Su pasodoble se hizo realidad, y la comparsa se quedó en semi?nales.

Entre tus brazos

Este era el segundo año que el concurso de agrupaciones se celebraba en el Teatro Andalucía por las remodelaciones del Gran Teatro Falla. Por este motivo y porque se había prometido que el Falla estaría listo para ese carnaval, los dos grandes de la ?esta en esa época, Antonio Martín y Joaquín Quiñones, decidieron no presentarse. Antonio conseguiría un nuevo 4º puesto, bajo las críticas de que, si había conseguido el puesto en la ?nal, era porque “los buenos” no estaban. El tipo que representaban era el de muñecos que cobran vida para cantar en carnaval. Gran colorido sobre el escenario, destacando el decorado, que simulaba la habitación de una niña con las cosas más grandes que los comparsistas para dar la sensación de que eran realmente muñecos. Como detalle curioso, la presentación comenzaba con la niña hablando con los muñecos, algo que hoy en día es impensable, pues durante la actuación de una agrupación solo pueden hablar o cantar los integ
rantes de la misma.

¡Esto es carnaval!

En su cuarto año sacando su propia comparsa Martínez Ares vuelve a la ?nal del concurso. Aunque no contaba en un principio para estar en la ?nal, actuación tras actuación fue sorprendiendo con una comparsa que reclamaba la vuelta a lo clásico, a lo de siempre. Una comparsa llena de gente joven y en la que, como en las tres anteriores, cantaba el propio autor.

Finalmente se hizo con el 4º puesto. Tenía Martínez Ares 20 años. El tipo era sencillo. Una especie de babero con gorra del mismo color y un plumero, coloretes en la cara y los calcetines de distintos colores. Representaban a una comparsa a la que un grupo de gente pide que le cante en la calle.

De locura

Su tercera comparsa también se quedó en semi?nales. Representaban inicialmente a unos locos con sus camisas de fuerza para, en mitad de la presentación, despojarse de las camisas y mostrar un tipo completamente plateado.

Zombies

Tras la primera experiencia con el grupo de la Peña Nuestra Andalucía, Martínez Ares forma un grupo propio en el que ya estaba el que durante muchos años sería su director, Ángel Subiela. El disfraz estaba inspirado en el videoclip Thriller de Michael Jackson y, como el propio nombre de la comparsa indica, era de muertos vivientes: ropa rota, cara blanquecina, pelo revuelto… La comparsa se quedaría sin poder optar a premio, en la ronda de semi?nales.

Requiebro

Con 17 años Martínez Ares saca su primera comparsa. Su padre lo llevó a la Peña Nuestra Andalucía para que presentara un pasodoble a la comparsa, con la intención de que no gustara y a su niño se le quitara la idea del carnaval de la cabeza.

Sin embargo, sus letras gustaron tanto que se convirtió en el letrista del grupo. Con un tipo de bandoleros consiguió meterse en la ?nal en su primer año, consiguiendo el sexto puesto.

Iba acompañado por los comparsistas del grupo de Jesús Monzón, entre los que ya ?guraba Angel Subiela, que le ayudaron mucho en esta opera prima del autor.

El estilo del grupo no era del todo el que le gustaba a Martínez Ares por lo que, a pesar de la ayuda recibida, decidió seguir por su camino forjando un nuevo y más juvenil grupo.