Letras de los pasodobles de la gran final

Letras de los pasodobles de la gran final

Independencia, cobarde

Desde este sur sediento hoy parto una lanza

por tu soberanía, por tu independencia.

Te habla un andalú asqueao de su patria.

Si lo piensas los dos somos carne de cañón.

Tú tienes tu señera, yo mi blanca y verde.

Tú tienes represión, yo tengo paro.

Tú al golfo de Pujol y yo los ere.

Somos tan distintos y tan iguales al fin y al cabo.

Tú tienes a San Jorge, yo tengo dragones.

Tu nobleza franquista es igual que la mía.

Los dos un parlamento lleno de ladrones

que la pela es la pela en las autonomías.

Tú tienes una lengua, yo un bendito dialecto

pero no nos entienden desde hace siglos en el congreso.

Los dos tenemos cuna romana, el sol fenicio,

el paso fronterizo del alma gitana.

Pan con aceite matando el hambre

yo, castillos de arena y tú, castillos en el aire.

Y aunque te pese aunque te duela

te corre por las venas mi sangre y mi jornal.

Los dos tenemos vagos y un rey que alimentar.

Desde este sur sediento no es tiempo de envidias.

No te diré cobarde si decides marcharte,

tú siempre serás parte de mi sagrada familia.


El recuerdo cobarde

San Juan de Dios con Plocia, seis de la mañana,

la mar llama al café de Pepe el de Los Negros,

huele a pan de La Eureka, El Moderno hace caja,

salen de los hormigueros; coñac y sifón.

Caramelos de Mauri, flamenco de cueva,

la lata de serrín con las gusanas,

mil hombres para una Bella Sirena,

farolillo rojo de los besos que se pagan.

Vicente del Moral llora por una esquina,

el poste del barbero y enjunto el refino,

la casa de Socorro allá por la avenida,

cochecito leré, gato de ultramarino.

Regio y las medias suelas, mi vapor, mi tranvía,

Cortadura-Cruz Blanca, no cabe un barco en la bahía.

La vieja playa con sus casetas,

Tarzán gritando entre chocos y adobo en el Cine Caleta.

En extramuros tañe una fragua,

Carvallo mete otro gol de falta y por la escuadra.

La carterilla pa San Fernando y un policía de blanco

que me hace despertar.

Las seis de la mañana ni un alma en la ciudad.

San Juan de Dios con Plocia. No hay más que silencio.

Cerró Los Pabellones, no me quedan rincones,

cómo se descompone el Cádiz de mis recuerdos.